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Medición y evaluación, ¿cuáles son las diferencias?

Medición y evaluación, ¿cuáles son las diferencias?

 

 

¿Dónde irás este verano?, ¿a la playa o a la montaña?, ¿sólo o con familiares?, ¿en coche o en avión? …  Cuando pensamos en este tipo de cosas, rápidamente se nos pone involuntariamente una sonrisa y nuestro sistema nervioso se activa en búsqueda de alternativas, opciones y fórmulas que permitan dar forma a este deseo.

Foto de paisajeCuando planificamos un viaje a nivel personal o familiar, propio y frecuente en estas fechas estivales, lo primero que tomamos en consideración, consciente o inconscientemente, es el origen desde el que partimos y los recursos y capacidades disponibles. Esto es necesario y condiciona las decisiones en aspectos como el medio de transporte a utilizar, el tiempo de viaje, la ruta, el alojamiento, etc. Y, por qué no, incluso el propio destino al que podemos aspirar.

De igual manera, la adopción de directrices estratégicas y la toma de decisiones en el ámbito empresarial dependen del estado y el punto en el que se encuentra una organización. En definitiva, se trata de un viaje. Marcamos un destino (objetivos), determinamos unas hojas de ruta (líneas estratégicas) y disponemos de los recursos para poder hacer realidad este viaje, buscando con ello aportar satisfacción a todos los que directa o indirectamente disfrutan o se ven afectados por él.

Mapa

Esto no es una reflexión novedosa, sino un fundamento básico de cualquier sistema de gestión, fuertemente arraigado en normas y modelos de calidad y excelencia (ISO 9001 o modelo EFQM, entre otros). Necesitamos conocer cómo está nuestro negocio, cuál es nuestro rendimiento, cómo satisfacemos a nuestros clientes y restos de grupos de interés, cuál es nuestro mercado, cómo estamos frente al sector, etc. Sólo los datos y la información fiable y precisa permiten la adopción de decisiones de forma más certera.

La medición y la evaluación son las claves para conocer nuestro punto de partida y el estado de nuestras capacidades, y facilitan desde la determinación de los resultados hasta los medios para conseguirlo.

Pero, ¿qué es medir? Medir consiste en conocer la cantidad de algo (de una cosa, un fenómeno, una característica o un producto, por ejemplo). Cuando medimos, comparamos una cosa cualquiera con otra que previamente se ha determinado como unidad de medida. Así, por ejemplo, medimos peso en kilogramos, distancia en metros, ruido en decibelios, etc. Gran parte de las características de los productos y servicios que se ofrecen a los clientes pueden ser medidos, y ello permite conocer cuáles son sus características. Lo mismo podemos aplicar a los procesos o al negocio a nivel general. Si no los medimos, no sabremos sus características y capacidades.

Y ¿qué es evaluar? Evaluar consiste en apreciar el valor de algo (de una cosa, de un fenómeno, de una característica o de un producto). Por ejemplo, hay evaluación cuando decimos que un proceso es ineficiente, después de haber medido el rendimiento mediante indicadores y haber comparado el resultado con un criterio previamente establecido.

Al fin y al cabo, ¿qué aporta el valor de un indicador si no lo comparamos con una referencia o con un objetivo?, ¿cómo sabemos si un proceso es eficaz si los valores reales de sus indicadores no son comparados (con una referencia interna y/o externa y en el tiempo)?, ¿cómo sabemos que los resultados obtenidos han sido consecuencia de mejoras o prácticas de gestión en lo que hacemos? La evaluación es el paso siguiente a la medición, e integra elementos de valoración tanto sobre los resultados de dichas mediciones como sobre los agentes o prácticas aplicadas, como son: la fundamentación, el despliegue, el aprendizaje, la relevancia, la utilidad, las relaciones causa-efecto o el benchmarking.

Evaluación

Se concluye, pues, que la medición proporciona información que posibilita la evaluación. Es aquí, pues, dónde radica la diferencia y, a la vez, la complementariedad. La medición es previa a la evaluación, y está supeditada y sirve a los propósitos de esta última.

¿Cómo podemos organizar la medición y la evaluación? Para dar forma y aplicar estos dos conceptos internamente, las empresas u organizaciones establecen e implementan dos tipos de sistemas: Sistemas de medición del desempeño y Sistemas de evaluación de la gestión.

Un sistema de medición del desempeño es un conjunto de métricas que permiten cuantificar la eficacia y la eficiencia de las actividades y procesos (PMS –Performance Measurement System). Estos sistemas han evolucionado en las últimas décadas, orientándose en la actualidad hacia la consideración de medidas no solamente económicas, motivado por la necesidad de conocer el desempeño respecto a todos los grupos de interés y a la estrategia. Algunas referencias conocidas son:

  • Matriz del desempeño (Keegan et. al, 1989).
  • Pirámide del desempeño (Cross & Lynch, 1989).
  • Relaciones Causales (Fitzgerald, 1988).
  • Cuadro de mando Integral -BSC, Balanced Scorecard- (Kaplan & Norton, 1996)
  • UNE 66175:2003. Guía para la implantación de sistemas de indicadores. AENOR.

En cambio, hablamos de un sistema de evaluación de la gestión para referirnos al conjunto de métodos y criterios determinados y dispuestos para la evaluación del desempeño de una actividad, proceso u organización. Suelen aplicarse modelos con gran amplitud de consideraciones, que integran la información de los sistemas de medición, y que incluyen además lo que se conoce como “enablers” (agentes), para hacer énfasis en las acciones o prácticas causantes de los resultados. Algunos modelos utilizados son:

  • Cuestionario PMQ de medida del desempeño (Dixon et al., 1990).
  • Modelo de Excelencia Europeo. EFQM, 2010.
  • Modelo Iberoamericano de Excelencia. FUNDIBEQ, 2012.
  • Modelos Deming (Japón) y Malcom Baldrige (USA).

Los modelos y sistemas de evaluación enriquecen el conocimiento sobre la organización a partir de lo que hacemos (“agentes facilitadores”) y de lo que obtenemos (“resultados”).

En la actualidad, existen herramientas accesibles que soportan este tipo de evaluaciones. En este contexto, IAT realiza su propia propuesta a través de ONDEVAS , sistema gratuito que da soporte a cualquier organización para la planificación y realización sistemática, regular, controlada y en equipo, de sus evaluaciones en las diferentes áreas de gestión relevantes.Por tanto, cuando nos preguntemos o nos pregunten acerca de nuestro viaje empresarial, o acerca del estado en que se encuentra nuestro negocio y hacia dónde se dirige, ONDEVAS nos permitirá reflexionar y aportar la respuesta. A partir de ahí, … ¡a disfrutar del viaje!

 



 

 

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